El Perro
Fecha Lunes, 10 abril a las 16:36:49
Tema Humor


Un carnicero estaba atendiendo su negocio y se sorprendió al ver entrar a un perro.

Lo espantó, pero el perro volvió enseguida.

Nuevamente intentó espantar al perro, cuando se dio cuenta de que traía una nota en el hocico.

Tomó la nota y leyó:

¿Podría mandarme 12 salchichas y una pierna de cordero, por favor?
El perro también traía dinero en el hocico, un billete de 50 euros.
Cogió el dinero y colocó las salchichas y la pierna de cordero en el hocico del perro. El carnicero estaba muy impresionado y como ya era hora de cerrar el negocio, decidió seguir al perro. El perro comenzó a bajar por la calle cuando llegó a un semáforo. Depositó la bolsa en la banqueta, brincó y apretó el botón para cruzar.

Esperó pacientemente con la bolsa en el hocico a que se pusiera en rojo para poder cruzar. Atravesó entonces la calle y caminó hasta una parada de autobús, con el carnicero siguiéndolo de cerca.

En la parada, el perro miró hacia el horario y se sentó en el banco a esperar el autobús y cuando llegó uno, tras cerciorarse de que no era el autobús correcto, siguió esperando por el indicado.

Otro autobús llegó y volvió a mirar. Vio que ese era el correcto y entró.

El carnicero, boquiabierto, siguió al can. De repente, el can se levantó y, erguido sobre las patas traseras, tocó el timbre para descender, todo ello con la bolsa en el hocico.

Y bien, carnicero y perro fueron caminando por la calle, hasta que el perro se detuvo en una casa y puso las compras en el banco de la puerta.

Entonces, retirándose un poco, corrió y se lanzó contra la puerta. Repitió la acción varias veces. Nadie respondió en la casa. El perro rodeó la casa, saltó una cerca y fue hasta la ventana; allí comenzó a tocar con la cabeza en el vidrio varias veces. Regresó a la puerta, abrió un hombre, y comenzó a golpear al perro.

El carnicero corrió hasta el hombre para impedirlo, diciéndole:

- ¡Por Dios amigo! ¿Qué es lo que está haciendo? ¡Su perro es un genio!
El hombre respondió:
-¿Un genio? ¡Ya es la segunda vez en esta semana que al muy pendejo se le olvidan las llaves!


Moraleja:

Puedes continuar excediendo las expectativas en tu trabajo, haciendo más de lo que tu patrón espera, pero a los ojos de un jefe cabrón, siempre serás un pendejo.





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